Numerosos espacios en blanco empiezan a llamar la atención en la zona de la recta Martinolli, ubicada en el barrio norte de Córdoba.
Estos baches representan los numerosos locales marcados por los carteles de “ALQUILA” que evocan la importante crisis económica tanto nacional como mundial. La actividad comercial se nota en llamativo declive. Nos encontramos con un promedio de dos locales cerrados por cuadra. La principal razón es la desorbitante suma que exigen los locadores y a su vez la baja en las ventas, o el fracaso total en algunos casos que obliga al local a concluir su actividad.Algunos empleados de la zona nos comentan su preocupación ante la situación. Verónica, empleada de la “panadería Robere”, nos cuenta que dentro de dos meses el local será cerrado porque al dueño le resulta poco redituable seguir pagando el alquiler del espacio, quedando ella sin trabajo. Gustavo, dueño de un “Show Room” de revestimiento de interiores, no tiene tal problema porque no es locatario, pero aún así manifiesta que las ganancias no son suficientes como para quedarse tranquilo. Claudia, empleada de un Drugstore, por otro lado, nos comenta que cada vez es menor la cantidad de gente tanto en su negocio como en el resto de la recta.
La recta Martinolli, como bien nos decía Claudia, a pesar de ser un lugar de paso, no deja de ser la zona de comercios más accesible para los habitantes de countries y barrios residenciales de la zona norte, por lo tanto resulta difícil imaginarse una deserción importante en las ventas. Sin embargo, hasta los más pudientes parece que andan escatimando, y nos hace pensar que la crisis afecta a todos y está realmente en todos lados.
Muchos de los entrevistados o consultados nos comentaban recién estar empezando con su negocio. Decían estar trabajando allí hacía solamente un par de semanas. Esto nos demuestra que muchos de los locales que se encuentran alquilados lo están porque, al haber comenzado recientemente, no se ven afectados por la crisis de tal modo que deban cerrarlo. A su vez los empleados de locales que se encuentran en función también son nuevos, esto se debe a la permanente renuncia de empleados ya sea por una baja remuneración, como por ofertas laborales en otros sectores o bien a reducción de personal por parte de los dueños.
Si se transita por la recta, es notoria la gran cantidad de locales vacíos pero a su vez, aunque en menor medida, podemos notar la construcción de otros. Silvana, dueña de un gimnasio, afirmaba que cada vez se construyen más locales, pero a la vez la demanda de los mismos es cada vez menor, ya sea debido a los elevados costos de alquiler o al temor de posibles locatarios de comenzar un nuevo emprendimiento.
Es notorio que quienes transitan la avenida no le prestan atención a los locales. Muchas de las personas entrevistadas comentaron que si bien la crisis afectaba sus comercios, no notaban tanta deserción en el resto de la recta. Esto puede justificarse si hablamos de la rapidez con la que transitan los vehículos, los cuales al utilizar la avenida como una calle de paso la recorren rápidamente sin prestarle demasiada atención a los locales ubicados en las veredas.
Hablamos de crisis, y nos parece oportuno profundizar un poco más en el tema. Para esto hemos consultado al Licenciado en Economía Daniel Aldao, quien nos comentaba: “La crisis económica nacional se hace sentir, entre otros aspectos, en el cierre de locales que ofrecen bienes suntuarios, que la gente (incluso pudiente) evita comprar con fines de precaución ante la incertidumbre en la que nos mantiene la preocupante situación.” A su vez nos indicaba: “La demanda disminuye, pero los precios no bajan, nos encontramos entonces en lo que en economía se denomina “estanflación”. La gente, ante la incertidumbre, no compra; pero la inflación en los precios es cada vez mayor. Por lo tanto, se limita a consumir lo básico.”
La dueña de una inmobiliaria ubicada en la Recta Martinolli baja a tierra lo que nos decía el Lic. Aldao al comentarnos que los alquileres han bajado mucho en comparación con meses anteriores y que si alguien se acerca al local, lo hace para averiguar precios, los cuales les parecen elevados y se retiran sin pactar acuerdo alguno. “Consultas hay todo el tiempo, pero alquileres rara vez”, nos comentaba.
Queda por afirmar entonces que la situación dada en este sector de la Ciudad de Córdoba no es más que un mero reflejo de lo que ocurre a nivel nacional. Hecho tan cotidiano y visible, como alarmante. Inmiscuyéndonos un poco en esta rutina diaria de la Recta, nos encontramos con los efectos de la crisis que se hace sentir tanto en la suba de precios, en el desempleo, en la falta de demanda, como en la falta de certezas que se presenta a la hora de querer invertir y dar inicio a un emprendimiento.
Estos baches representan los numerosos locales marcados por los carteles de “ALQUILA” que evocan la importante crisis económica tanto nacional como mundial. La actividad comercial se nota en llamativo declive. Nos encontramos con un promedio de dos locales cerrados por cuadra. La principal razón es la desorbitante suma que exigen los locadores y a su vez la baja en las ventas, o el fracaso total en algunos casos que obliga al local a concluir su actividad.Algunos empleados de la zona nos comentan su preocupación ante la situación. Verónica, empleada de la “panadería Robere”, nos cuenta que dentro de dos meses el local será cerrado porque al dueño le resulta poco redituable seguir pagando el alquiler del espacio, quedando ella sin trabajo. Gustavo, dueño de un “Show Room” de revestimiento de interiores, no tiene tal problema porque no es locatario, pero aún así manifiesta que las ganancias no son suficientes como para quedarse tranquilo. Claudia, empleada de un Drugstore, por otro lado, nos comenta que cada vez es menor la cantidad de gente tanto en su negocio como en el resto de la recta.
La recta Martinolli, como bien nos decía Claudia, a pesar de ser un lugar de paso, no deja de ser la zona de comercios más accesible para los habitantes de countries y barrios residenciales de la zona norte, por lo tanto resulta difícil imaginarse una deserción importante en las ventas. Sin embargo, hasta los más pudientes parece que andan escatimando, y nos hace pensar que la crisis afecta a todos y está realmente en todos lados.
Muchos de los entrevistados o consultados nos comentaban recién estar empezando con su negocio. Decían estar trabajando allí hacía solamente un par de semanas. Esto nos demuestra que muchos de los locales que se encuentran alquilados lo están porque, al haber comenzado recientemente, no se ven afectados por la crisis de tal modo que deban cerrarlo. A su vez los empleados de locales que se encuentran en función también son nuevos, esto se debe a la permanente renuncia de empleados ya sea por una baja remuneración, como por ofertas laborales en otros sectores o bien a reducción de personal por parte de los dueños.
Si se transita por la recta, es notoria la gran cantidad de locales vacíos pero a su vez, aunque en menor medida, podemos notar la construcción de otros. Silvana, dueña de un gimnasio, afirmaba que cada vez se construyen más locales, pero a la vez la demanda de los mismos es cada vez menor, ya sea debido a los elevados costos de alquiler o al temor de posibles locatarios de comenzar un nuevo emprendimiento.
Es notorio que quienes transitan la avenida no le prestan atención a los locales. Muchas de las personas entrevistadas comentaron que si bien la crisis afectaba sus comercios, no notaban tanta deserción en el resto de la recta. Esto puede justificarse si hablamos de la rapidez con la que transitan los vehículos, los cuales al utilizar la avenida como una calle de paso la recorren rápidamente sin prestarle demasiada atención a los locales ubicados en las veredas.
Hablamos de crisis, y nos parece oportuno profundizar un poco más en el tema. Para esto hemos consultado al Licenciado en Economía Daniel Aldao, quien nos comentaba: “La crisis económica nacional se hace sentir, entre otros aspectos, en el cierre de locales que ofrecen bienes suntuarios, que la gente (incluso pudiente) evita comprar con fines de precaución ante la incertidumbre en la que nos mantiene la preocupante situación.” A su vez nos indicaba: “La demanda disminuye, pero los precios no bajan, nos encontramos entonces en lo que en economía se denomina “estanflación”. La gente, ante la incertidumbre, no compra; pero la inflación en los precios es cada vez mayor. Por lo tanto, se limita a consumir lo básico.”
La dueña de una inmobiliaria ubicada en la Recta Martinolli baja a tierra lo que nos decía el Lic. Aldao al comentarnos que los alquileres han bajado mucho en comparación con meses anteriores y que si alguien se acerca al local, lo hace para averiguar precios, los cuales les parecen elevados y se retiran sin pactar acuerdo alguno. “Consultas hay todo el tiempo, pero alquileres rara vez”, nos comentaba.
Queda por afirmar entonces que la situación dada en este sector de la Ciudad de Córdoba no es más que un mero reflejo de lo que ocurre a nivel nacional. Hecho tan cotidiano y visible, como alarmante. Inmiscuyéndonos un poco en esta rutina diaria de la Recta, nos encontramos con los efectos de la crisis que se hace sentir tanto en la suba de precios, en el desempleo, en la falta de demanda, como en la falta de certezas que se presenta a la hora de querer invertir y dar inicio a un emprendimiento.

